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martes, 23 de diciembre de 2014

Redescubriendo un clásico: “Memorias de África”.

“Memorias de África”.


Para empezar una ENORME disculpa a todos los lectores del blog por haber “abandonado” esta sección. He de decir que no ha sido por gusto sino por asuntos familiares que se escapaban de mis manos y no tenían otra solución que la asimilación y dejar que pase el tiempo. El hecho de que la universidad me ha tenido absorbida también puede añadirse como causa de este pequeño abandono.

Ahora no perdamos más tiempo. Hoy vengo a  redescubriros una película que, aunque data de los 80, es conocida mundialmente como un clásico del cine sobre todo por sus maravillosos parajes africanos y su increíble BSO, “Memorias de África”.


Una película clásica no es aquella que fue estrenada en un pasado muy lejano o que está rodada en blanco y negro, sino una película que a pesar del tiempo que hace desde que se dio a conocer al público sigue siendo famosa y tiene una gran reputación que le precede. Para resumir, son esas películas que no hace falta ver para saber de qué tratan o simplemente para saber que son obras maestras, y de renombre, del cine; una película que hay que ver antes de morir como dirían algunos libros de cine.

Me confieso antes de seguir para que luego no digáis que no os he avisado; soy toda una fangirl de Mery Streep, pero os prometo que intentaré ser totalmente objetiva. Eso no quiere decir que haya de negar o encubrir todo lo que aporta a la película por miedo a que creáis que me dejo llevar por mis gustos, ya que, si os paráis a pensar, fue por algo por lo que esta actriz consiguió mi admiración. No digo que haya de conseguir la vuestra, sino que consiguió la mía por el hecho de que todos sus trabajos me han encantado y he de alabar aquello que me parece que está perfectamente dispuesto en el film.


Karen Dinesen (Streep) es una dama danesa que viaja en 1914 a Kenia para contraer matrimonio con el barón sueco Bror Blixen (Brandauer), hermano de su ex-amante. Este le proporcionará la posición social de baronesa y ella a él su dote, la cual emplean en sacar adelante una plantación de café. Allí, en tierras africanas, conoce a Denys Finch-Hatton (Redford), un explorador que la ayudará a hacer de África su casa. A pesar de su enfermedad que la incapacita de por vida para tener hijos, su divorcio tras el engaño de su marido, sus desacuerdos respecto a las normas contra los nativos y la Gran Guerra que destruyó Europa, Karen vive “los años más felices de su vida” en África. Dicen que nada es para siempre, por eso cuando la plantación sale ardiendo una noche y toda la cosecha es arrasada Karen se ve obligada a vender sus posesiones en 1931, poco después su amante muere mientras planeaba en su avioneta y Karen vuelve a Dinamarca para no regresar nunca más a África.


"Yo tenía una granja en África al pie de las colinas de Ngong."

La película empieza como si de un cuento se tratara, y es que la baronesa Blixen, bajo el sobrenombre de Isak Dinesen, dedico el resto de su vida desde que volvió a Dinamarca a escribir. De hecho, la historia que se relata en la película está completamente unida a sus orígenes como escritora. 

En el film Dennys y Berkeley Cole (Kitchen) llegan a casa de los Blixen buscando un lugar donde alojarse, en ese momento el barón Blixen está fuera de casa cazando, y Karen les invita a cenar y a pasar la noche. En África era costumbre entretener a los invitados recitando o cantando pero Karen no sabía cantar, por eso decidió contarles un cuento. A la mañana siguiente Dennys le obsequia con una preciosa pluma para que escriba todos esos cuentos que fluyen de su imaginación como si fueran un río.


Durante el rodaje…

Sydney Pollack quería a una Karen Blixen sexy y a la vez de una falsa apariencia frágil. Puede que en las fotos que han llegado a nosotros sobre aquella época no se muestre bien si esta mujer poseía una gran belleza o no, pero el director demandaba estas dos principales características. Por eso, Meryl Streep relleno su sujetador para que pareciera que tenía más pecho y se vistió un tanto atrevida. Años después confesaba avergonzada que había sido una tontería. Tontería o no, Pollack encontró en ella lo que buscaba.

"Por la cándida adolescencia."
Echando un ojo a las vestimentas que los protagonistas llevan en la película es un poco difícil decir si derrochan atractivo sexual, pero para eso tenemos una de las escenas más sexys, para mi gusto, del cine. Una escena de un desnudo no es comparable a esta donde ambos actores aparecen completamente vestidos. Hay algo en esa manera que Redford tiene de lavar el pelo a Streep mientras le recita un poema al lado de un río infestado de rinocerontes. El momento clave, sin duda, es cuando le aclara el pelo y se miran el uno al otro. Esa mirada es más apasionada que muchos de los besos que otros actores han compartido en pantalla.

Lo de los rinocerontes parece una tontería pero resultan ser unos animales bastante peligrosos cuando se encuentran en su hábitat natural y no en un zoo. Estoy segura de que este pequeño detalle es pasado por alto por la mayor parte del público pero esto le añade cierto morbo a la escena. Ya sabéis lo que dicen del peligro, que es excitante.



Lo que no sabéis es que Pollack quería que todo fuera lo más real posible e hizo que Streep se enfrentará a dos leones de verdad. En ambas ocasiones había un cuidador cerca y supongo que además habría todo un equipo de profesionales preparados por si algo salía mal, pero eso no quita que el director desatara al león en la escena en la que la oscarizada actriz da latigazos al suelo intentado asustar al león que ha atacado su ganado. En más de una ocasión la actriz ha contado esta anécdota en sus entrevistas. Pollack negaba que Streep hubiera corrido peligro en algún momento del rodaje y comentaba que seguro que fue el miedo de la actriz lo que la llevó a pensar que el león estaba suelto pero que en realidad no fue así. Quién sabe.

"Cuando los descubridores llegaban al límite del mundo escribían: <<más allá hay dragones>>"
Es  imposible saber donde reside la grandeza de una película como esta por el hecho de que todos los aspectos, o la mayor parte de ellos, aportan algo que contribuye. Lo que sí que podemos decir es cuales son las escenas que tienen más peso en la película y sin duda la escena que se reproduce en  nuestra mente cuando pensamos en este film es en la que Streep y Redford  sobrevuelan Kenia en la avioneta de Dennys.


La naturaleza salvaje de África y la preciosa música de John Barry son una mezcla perfecta. Esas imágenes rodadas desde lo alto, con una fotografía de vértigo, acompañadas de esa música nos trasportan a Kenia, donde los actores estuvieron al redor de 6 meses para rodar esta película, sin contar el tiempo que pasarían ensayando. Parece, y es, mucho pero hay algo que distingue a las películas contemporáneas y a las “antiguas”, la avanzada tecnología y los ensayos. Mientras que  hoy en día los directores graban 20 veces la misma escena y eligen la que más les gusta, antes ensayaban durante meses las escenas que iban a rodar más tarde y aún así también grababan bastantes tomas hasta que el director creía que era suficiente material para trabajar más tarde en los estudios.

Las localizaciones, el vestuario, los muebles y demás cosas de attrezzo aportan realidad a la película. El continente africano es tan protagonista como el resto del reparto.


Yo no estoy en contra del doblaje, de hecho creo firmemente que el doblaje español es uno de los mejores que hay, pero he de decir que se pierden muchos matices importantes a la hora de doblar las películas, como el sentimiento original que los actores ponen cuando hablan mientras actúan, para que puedan ser disfrutadas por todo tipo de públicos sin necesidad de que sepamos o entendamos otros idiomas. Se supone que estas personas son actores de doblaje y por lo tanto van a poder aportar todo lo que aportaban los actores originales, pero siento decir que la mayor parte de las veces no es así. Me alegra decir que esta película mantiene bastante bien el sentimiento original. Meryl pasó tiempo escuchando y observando a la niñera danesa de los hijos de su amigo, y también actor, Jeremy Irons para aprender el acento danés que reprodujo sin ningún problema, demostrando una vez más su talento con los acentos (también demostrado en “La decisión de Sophie”,“El baile de Agosto” o “La dama de hierro” por poner algunos ejemplos). 

La actriz que dobla normalmente a Meryl Streep, al igual que el doblador de Klaus Maria Brandauer,  pone un acento que, si bien no se sabe si sería el que pondría un danés al hablar español, muestra que el personaje es extranjero y de origen diferente al del resto de personajes, salvo al de su marido que también tiene un acento similar en español para demostrar que provienen del mismo lugar.


Premios y nominaciones.


 El film recibió 11 nominaciones a los Oscars, incluyendo a la Mejor Actriz (Meryl Streep)  y al Mejor Actor de Reparto (Klaus Maria Brandauer), alzándose con 7 estatuillas, incluyendo a Mejor Película, Mejor Banda Sonora y Mejor Director.














That’s all,cinéfilos!
























Título original: “Out of Africa”.
Duración: 154 min.
Director: Sydney Pollack.
Guion: Kurt Luedtke, basado en varias obras de Isak Dinesen y la autobiografía escrita por Judith Thurman.
País: Estados Unidos.
Año: 1985.
Música: John Barry.
Elenco: Meryl Streep, Robert Redford, Klaus Maria Brandauer, Michael Kitchen, Malick Bowens, Joseph Thiaka, Stephen Kinyanjui, Michael Gough, Suzanna Hamilton.
Productora: Sydney Pollack. UNIVERSAL PICTURES.
Fotografía: David Watkin.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Redescubriendo un clásico: “Confidencias de medianoche”.

"Confidencias a medianoche".



Hola a todos, queridos lectores!

Hoy, lunes, redescubrimos una de las comedias más famosas de los 50 y 60, “Pillow Talk” (“Confidencias de medianoche”). ¿Por qué? Porque no hay una mejor manera de empezar la semana que con un poco de humor clásico.

Esta película se convirtió en el prototipo de comedia romántica y el ejemplo a seguir de todas las pasteladas actuales protagonizadas por Jennifer Aniston o Adam Sandler que, aunque graciosas, llegan a cansar dado que todas ellas tratan la misma temática con historias bastante similares. Chico y chica se enamoran sin quererlo, se presenta un problema causado a menudo por uno de estos y al final todo se soluciona. Esta sucesión de eventos que todos conocemos, y hacemos como si olvidaramos para volver a ver una comedia romántica un fin de semana que haga demasiado frío para salir a la calle, fue impuesta por Doris Day y Rock Hudson, una de las parejas de oro al igual que Ginger Rogers y Fred Astaire, Elizabeth Taylor y Richard Burton o Katherine Hepburn y Spencer Tracy. A pesar de haber compartido cartel tan solo tres veces, lo cual, en comparación a la participación en conjunto de otras parejas, puede resultar escaso sobre todo si tenemos en cuenta el número reducido de actores que había, en especial actores dedicados a hacer reír al público; sin embargo esta famosa pareja resulta muy emblemática a la hora de hablar de las risas más románticas de la historia del cine.


Jan Morrow (Doris Day) es una decoradora que  comparte la línea telefónica, debido a la escasez de estas, con el mujeriego y compositor de su vecino,  Brad Allen (Rock Hudson), al que no tiene el "placer" de conocer. Brad mantiene la línea ocupada la mayor parte del día para poder declararle a una gran cantidad de mujeres su amor y Jan no puede evitar escuchar estas conversaciones y preguntarse cuando cesara la osadía de este individuo. Cuando el jefe de Jan, Jonathan Forbes (Tony Randall), le habla a su amigo Brad de su intención de casarse con ella este descubre muchas cosas sobre la chica que se pasa el día al otro lado del teléfono intentando que él deje la línea libre, algo que le sirve para encandilarle haciéndose pasar por otro hombre tejano que resulta ser todo lo que ella desea de un hombre.

https://www.youtube.com/watch?v=qtjozLb1a5Q


Ha nacido una comedia.




 Como os comentaba antes esta película tuvo gran repercusión sobre el género de la comedia adornada con tintes románticos, y no solo porque dio lugar a nuestra comúnmente conocida frase de “chico conoce a chica…” sino también porque fueron los comienzos de risas verdaderas, de salas de cine llenas de gente que no quería saber nada del mundo real y que se refugiaba en ese pequeño mundo, construido por la bella y dulce Doris Day y el atractivo e imponente Rock Hudson, en el que todo terminaba felizmente. Todo suena muy a cuento de hadas, ¿verdad? Sabemos que los cuentos de hadas no existen y por eso hay momentos en los que sentimos cierta aversión por las películas que nos intentan hacer creer que un final feliz es posible solo si lo deseas, y rechazamos, yo la primera, este género tachándolo de engañabobos; pero, hoy vengo en son de paz y puedo deciros que creer de vez en cuando en esos “fairy tales” (cuentos de hadas) es necesario para no desencantarse de la vida, para no perder la ilusión ni tampoco el humor.




En esta película aparece la técnica que hace posible que dos escenas que transcurren a la vez pero en diferentes localizaciones unan sus mitades y compongan una nueva escena haciendo que parezca que amabas están teniendo lugar en el mismo sitio. No voy a decir que esta técnica se estableciera con esta película porque no sé si eso es cierto, pero si he de decir que es algo muy característico de esta película. Muestra a la perfección como transcurren las vidas separadas de estos personajes y como convergen en ciertos puntos de la cinta gracias a esta técnica.


Rock Hudson y Doris Day.

Su química, su talento, su humor y sus peleas les convierten en una de las parejas más aclamadas y famosas del cine. No se me olvide decir que eran atrevidos pues hicieron juntos tres películas, que poseían un argumento muy parecido, arriesgándose a perder el favor del público y su gracia, además del componente innovador.


Doris Day.
Ella.


Cantante antes que actriz de comedias y películas románticas ligeras, de ahí que en sus películas se introdujera al menos una canción para que ella pudiera sacar su faceta de cantante y chica Hitchcock en posesión de una recatada imagen, tanto en televisión (“The Doris Day Show”) como en la gran pantalla. De su biografía destacan "El hombre que sabía demasiado" o "Té para dos", y trabajo con actores de la talla de Clark Gable.



Rock Hudson.


Él.

 Alto, fuerte y encantador,con una sonrisa deslumbrante, una voz profunda, un sexymbol de la elegancia y protagonista de películas de acción y comedias, así es mi galán de cine, encasillado (por desgracia), favorito. Se encontraba en posesión de una gran imagen masculina, lo cual no dejaba entrever nada sobre su homosexualidad, que llevaba a sus espaldas títulos muy conocidos como “Gigante” o “El espejo roto” y que compartió créditos con actrices de gran renombre como Lauren Bacall y Julie Andrews.





Nominaciones y premios Oscar.

La película recibió 5 nominaciones a los Oscars  incluyendo a la Mejor Actriz Principal, la única que Doris Day recibiría en toda su carrera profesional, y Mejor Banda Sonara. La película solo se llevó el reconocimiento de la Academia en el apartado de Mejor Guion.

Para ser una comedia ligera puede decirse que recibió un número considerable de nominaciones al Oscar, por no hablar del que consiguió. Este hecho denota que la comedia causó sensación ya que la Academia es famosa por olvidarse de las comedias a la hora de nominar. Vivien Leigh dijo una vez que era más fácil hacer llorar que hacer reír y yo opino que realmente es cierto ya que nuestras vidas están pobladas de sucesos horribles y por lo tanto nos es fácil sentirnos identificados con algún actor o alguna actriz que está sufriendo en la pantalla. Que un actor nos haga reír y nos haga olvidarnos de esos problemas en lugar de hacer que nos compadezcamos del personaje sufridor tiene un gran mérito.

Sé que es una película que quizás no tenga un doble sentido filosófico escondido o un fondo muy profundo,puede que sea simple y plana como la vida misma, pero precisamente ahí reside su encanto porque nos recuerda que la vida solo es complicada porque nosotros la complicamos.




















Título original: Pillow Talk.
Duración: 103 minutos.
Director: Michael Gordon.
Guión:. Russell Rouse, Maurice Richlin, Stanley Shapiro y Clarence Greene.
País: EE.UU.
Año: 1959.
Música: Frank De Vol.
Elenco: Rock Hudson, Doris Day, Tony Randall, Thelma Ritter, Nick Adams y Julia Meade.
Producción: Ross Hunter, Martin Melcher y Edward Muhl.
Fotografía: Arthur E. Arling.







lunes, 27 de octubre de 2014

Redescubriendo un clásico: “Desayuno con diamantes”

 “Desayuno con diamantes”




Ya estamos de vuelta con otro “Redescubriendo un clásico”, esta vez redescubrimos la famosa “Breakfast at Tiffany’s” y que yo comente esta película es algo extraño. ¿Por qué? Aun no conocéis mis gustos cinematográficos por eso he de deciros, para que entendáis lo que he dicho anteriormente, que no soy muy de Audrey Hepburn. Sí, soy una chica a la que le encanta el cine clásico pero no Audrey Hepburn y tampoco Marilyn Monroe, quizás porque creo están demasiado sobrevaloradas. También puede ser debido a que se les daba demasiado crédito cuando había actrices que, desde mi punto de vista, a nivel interpretativo eran y siguen siendo mucho mejores, como Vivien Leigh, Elizabeth Taylor, Julie Andrews, Kim Hunter u Olivia de Havilland, cuyas caras no veréis en carpetas, tazas u otros tipos de productos cotidianos. Como si el talento importara menos que la belleza. Esto me recuerda a cuando le conté a una chica, que solía ser amiga mía, que me encantaba Mery Streep. ¿Sabéis qué me dijo? “Pero si es fea”. Esa persona debería haberse mirado al espejo antes de haber articulado esa frase, pero el caso es que esta chica es un claro ejemplo de que se valora más lo bonitas que quedan ante las cámaras las actrices que su actuación

Sabiendo que yo normalmente me guio por el elenco integrante del film puede resultar extraño que decidiera ver la película; sin embargo, esta vez me deje llevar por la provocadora dirección de Blake Edwards que, junto a Spike Jonze y Mike Nichols, es uno de mis favoritos.

"Blake Edwards"
  
Quizás seréis pocos los que habréis oído hablar de él, y es una pena, pero este hombre influyó mucho más en la historia del cine de lo que nosotros, mortales, podemos imaginar. En América todo el mundo le conoce como un referente de la verdadera comedia, como el padre de la Pantera Rosa o como la persona que llevo a la gran pantalla películas que han y van a seguir perdurando como “Desayuno con diamantes” o “10, la mujer perfecta”.


Con una trayectoria considerablemente larga, comenzó como extra en algunas películas (“Los mejores años de nuestra vida” ***) y paso rápidamente a escribir que era aquello que le apasionaba. En la mayor parte de sus películas el guion lo escribió él, a veces con ayuda de algún que otro guionista más. 



No todas sus películas obtuvieron el éxito que se merecían como es el caso de “Querida Lili” o “S.O.B. Sois hOnrados Bandidos”. Demostró ser igual de bueno en el set de rodaje que un escenario cuando llevó a Broadway “Victor o Victoria” en 1995 (adaptación de su película con el mismo nombre de 1982). Ninguna de sus películas, ni su dirección, fueron premiadas con el Oscar   hasta el 2004  cuando la Academia le concedió el Oscar Honorífico por toda una carrera.


Siempre que hablo de él lo hago con gran cariño porque recuerdo que al principio no apreciaba sus películas, las cuales tachaba de contener sexo sin motivo aparente, y le acusaba de haber boicoteado la carrera cinematográfica de su mujer, Julie Andrews, absorbiéndola como actriz secundaria en la mayor parte de las 7 películas en las que compartieron créditos marido y mujer. Pensaba que a Andrews se le cerraron muchas puertas casándose con él dado que se dedicó a ayudarle a superar su depresión, a aparecer en sus películas sin tener un papel relevante y además la imagen de candidez que Hollywood tenía de ella fue dañada (en especial después de hacer S.O.B.)  por esto mismo. 
Luego me di cuenta de que si no hubiera aparecido en sus raras pero innovadoras películas habría seguido obteniendo ofertas para interpretar a niñeras y por lo tanto habría sufrido el terrible fenómeno del encasillamiento. Con lo que ahora no solo tengo que agradecerle que diera vida a la carrera la dama inglesa “prácticamente perfecta” sino que también le agradezco que nos mostrara lo que es de verdad el género de la comedia y lo que es hacer algo nuevo.

Dicho esto he de gritar a los cuatro vientos que la película me gustó muchísimo.

“Siempre oí que en Nueva York uno nunca conoce a sus vecinos.”


La película es una adaptación, bastante libre, de la novela del mismo título escrita por Truman Capote. La historia de esta novela/película nos habla de un hombre llamado Paul Varjak (George Peppard), proyecto de escritor, que se muda a un bloque de apartamentos donde vive Holly Golightly (Audrey Hepburn), una joven fuera de lo común que vive del dinero que viejos millonarios le dan para ir al tocador.



Gato o Lula Mae Barnes.

“Somos un par de seres que no se pertenecen, un par de infelices sin nombre, porque soy como este gato, no pertenecemos a nadie. Nadie nos pertenece, ni siquiera el uno al otro.”


Resulta que la preciosa y glamurosa Holly Golightly no se llamaba así antes de pisar las interminables calles de Nueva York, sino Lula Mae. Además estaba casada y bien establecida en un pequeño pueblo americano. Al escapar de su marido y de su anterior vida se cambia el nombre en un intento de reinventarse a sí misma. Cuando Holly le dice a Paul que  no quiere ponerle un nombre al gato que se encontró porque opina que no le pertenece nos hace pensar que ella quería pertenecerse así misma cuando se cambia el nombre y huye a Nueva York.

Tiene fobia a pertenecer a alguien y no está claro el motivo, pero yo personalmente creo que tiene miedo a decepcionar a la gente, por eso no se muestra como es. Si decepciona o no gusta a nadie siendo Holly siempre le quedará Lula Mae.

Se identifica con un ser salvaje que se alimenta de lo que los demás dicen de ella. Lo curioso es que para ser un ser salvaje busca tranquilidad.




Describe Tiffany’s como un lugar donde nada podría pasarle ya que es muy tranquilo y posee un aspecto lujoso. Esta descripción encaja a la perfección con su aspecto externo. A pesar de no poseer dinero ella luce siempre un modelito elegante adornado con un peinado muy clásico y, por supuesto, con joyas.



Con una fachada tan glamurosa como la del escaparate de la famosa joyería, en el fondo este personaje se parece más al pequeño animal asustado que, si bien no tiene nombre ni pertenece a nadie, busca asentarse en un lugar tranquilo.

“Tú te consideras un espíritu libre, un ser salvaje, y te asusta la idea de que alguien pueda meterte en una jaula. Bueno nena, ya estás en una jaula, tu misma la has construido. Y en ella seguirás vayas donde vayas porque no importa dónde huyas; siempre acabarás tropezando contigo misma.”







Holly es una chica que se cree las fantasías que se imagina, que intenta llenar el espacio con gente y lo único que consigue es sentirse aún más sola, que dice aquello que se le pasa por la mente, que se inventa una segunda personalidad, que está obsesiona con el dinero (“en la vida se ha de saber de todo”), que ha hecho durante toda su vida el papel de alocada, que es mantenida por el dinero de otros hombres pero a la vez se considera independiente, que se contradice a sí misma (quiere brillantes pero piensa que una mujer no debería ponérselos antes de cumplir 40 años), que no desempaqueta sus cosas dado que un día busca un lugar tranquilo y lujoso y otro día no quiere asentarse.

“Holly: - Si tuvieras dinero, me casaría contigo al instante. ¿Harías lo mismo?
Paul: - Al instante.
H: - Por suerte, ninguno de los dos es rico.
P: - Sí.”


Por otro lado tenemos a Paul, al que Holly llama Fred porque le recuerda a su hermano, que también está siendo mantenido por una diseñadora mientras él intenta ganarse la vida escribiendo. Paul no entiende que Holly no sienta esa necesidad que todos tenemos de pertenecer a alguien. Intenta entenderla, incluso le deja que le llame Fred,  y que ella decida que ese lugar tranquilo está junto a él.


Mickey Rooney.

Que Mickey Rooney tuviera un papel en esta película no fue casualidad sino un ejemplo de cómo Blake Edwards suele poner un elemento que identifica su vida en sus películas. Cuando Blake era joven compartía piso con Mickey Rooney y en la película, si bien los protagonistas no comparten piso con él, viven en el mismo bloque de apartamentos de lo cual Holly se aprovecha llamándole siempre para que le habrá la puerta porque nunca se lleva la llave cuando sale.



Nominaciones y premios Oscar.

La película recibió cinco nominaciones y ganó en dos de las categorías en las que estaba nominada, Mejor Banda Sonora y Mejor Canción por “Moon River”.

Aunque se ve claramente que la música fue una de las claves del éxito de la película me gustaría hacer una mención especial a ella y en concreto a Henry Mancini. Una de las cosas características de Blake Edwards es que casi siempre solía trabajar con los mimos actores (Jack Lemmon, Robert Preston o Peter Sellers son algunos ejemplos) pero además su banda sonora SIEMPRE estaba compuesta por Mancini, algo que le ha dado unos cuantos Oscars a este.

La canción es todo un icono que marcó la película y a mucha gente. Es imposible pensar en la película sin imaginarnos a Audrey Hepburn cantando “Moon River” en la ventana o sin ver en nuestra mente la escena en la que Holly está delante de Tiffany’s sin que suene la BSO.

Os dejo la canción interpretada por el propio Mancini: https://www.youtube.com/watch?v=zw0JSJd_dm8





That's all, cinéfilos!











Título original: Breakfast at Tiffany’s.
Duración: 115 min.
Director: Blake Edwards.
Guión:. George Axelrod basado en la novela homónima de Truman Capote.
País: EE.UU.
Año: 1961.
Música: Henry Mancini.
Elenco: Audrey Hepburn, George Peppard, Patricia Neal, Martin Balsam, Mickey Rooney, John McGiver, Buddy Ebsen, José Luis de Vilallonga.
Producción: Martin Jurow y Richard Shepherd.

Fotografía: Franz Planer.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Redescubriendo un clásico: “La gata sobre el tejado de zinc”.

“La gata sobre el tejado de zinc”.


Por decisión propia este fin de semana pasado decidí ver “La gata sobre el tejado de zinc”. ¿Por qué? Porque me picó la curiosidad cuando una amiga mía, que está al igual que yo enamorada del cine clásico y de las películas de la firma Disney, intentaba explicarme quien era el actor principal del film. Por sus explicaciones yo creía que se trataba de Robert Redford: rubio, ojos claros y atractivo. No ayudo que cuando le pregunté si se trataba del actor de Memorias de África ella me dijera que sí. Al llegar a casa decidí mirar los actores que conformaban el reparto de esta película y no vi a Redford por ningún lado. Este hecho me llevó a mirar la ficha técnica de la película, salvo el argumento, y la curiosidad se asentó en mí al darme cuenta de que se trataba de Elizabeth Taylor y Paul Newman en la versión cinematográfica de la obra homónima de Tennessee Williams. Veréis, soy una apasionada de Tennessee desde que vi otra de sus adaptaciones llevadas al cine, puede que sea la más conocida de todas junto a esta, llamada “Un tranvía llamado deseo”. Tras el tranvía Vivien Leigh me llevó una vez más hasta este sensible genio en “La primavera romana de la Sra. Stone”.

Tennessee Williams.
Este escritor de obras teatrales sabía describir con palabras a la perfección, y con precisión, los sentimientos y las actitudes adoptadas por las mujeres. La gente tiende a declarar que esto era gracias a su homosexualidad, pero yo no quiero quedarme en el estereotipo que dice que los hombres homosexuales tienen una apariencia física masculina y a la vez psicológicamente son como las mujeres, no, me niego. Encontrar el deseo o el amor en alguien del mismo género que él no le concedía un super poder, o don, para saber que pasa por la mente de las mujeres en ciertas ocasiones, y mucho menos para entenderlo, cuando la mayor parte de las veces las propias mujeres somos incapaces de comprenderlo debido a la confusión de sentimientos contradictorios que se produce en la mente femenina.

Desde mi punto de vista su carácter sensible y compresivo hacía posible que el autor se colara y el interior de un sujeto, dejando atrás su persona externa, e indagara sobre la naturaleza de los sentimientos que componían su personalidad. Por este motivo Tennessee conocía de primera mano las acciones desempeñadas y los porqués de estas, no dejándose engañar por el exterior de las personas. Esto es lo que más le interesaba mostrar en sus obras, para que todos pudiéramos ver su visión.

Tennessee Williams era conocido por la fragilidad, pero a la vez fuerza, que poseían sus personajes protagonistas femeninos. Decían que se identificaba con los personajes que creaba él mismo, que era una mezcla entre Blanche Dubois, Karen Stone, Margaret “la gata” Pollitt, y muchos de sus otros personajes que parecían tener siempre algo en común: Williams.


Tennessee Williams ganó el premio Pulitzer gracias a su “cat on a hot tin roof”, un título que en español sufrió a manos de la censura, la cual quitó el adjetivo caliente del nombre de la obra cuando esta fue traducida ya que tenía doble sentido.

¿De qué trata esta obra?  

Brick (Paul Newman) y Maggie (Elizabeth Taylor) son un matrimonio algo fuera de lo común que no pasa por sus mejores momentos. Él se ha vuelto alcohólico que repudia a su esposa Maggie, la cual le sigue queriendo, y ella es ahora una mujer codiciosa. Cuando el cumpleaños del padre (Burl Ives) de Brick, enfermo terminal, se acerca, marido y mujer viajan a la mansión de la familia Pollit para celebrarlo. Mientras Brick se emborracha y Maggie intenta volver a enamorarle, el hermano de Brick, Gooper (Jack Carson) y su mujer Mae (Madeleine Sherwood) intentan camelarse al Sr. Pollit para adueñarse de la plantación que este posee y de toda su herencia.





Duelo de titanes.

En la primera escena vemos a Newman pisando fuerte, tanto literalmente como metafóricamente. Presenta la fuerza y determinación de su personaje con una sola mirada de sus penetrantes ojos azules, y reta a Taylor a un combate de tira y afloja en el que ambos se ven envueltos durante toda la película.

La entrada de Taylor tiene la misma fuerza que la de Newman. Nada más aparecer en pantalla amonesta el comportamiento de varios personajes y se enfrenta a una niña a la que macha con el helado que esta previamente le había tirado encima.

Todo tiembla cuando Maggie entra en la casa, anunciándonos que la historia no ha hecho más que empezar. Una serie de discusiones silenciosas que se libran en silencio simplemente con las miradas de ambos y la tensión que se percibe entre ellos.






¿No has notado el fuerte y repelente olor a mendacidad que hay en esta habitación?

Más que cualquier actor, la mentira representa el principal personaje de este drama. La ocultación de hechos, la negación de lo evidente, el engaño como manera para sobrevivir, la afilada y envenenada mentira que se cuentan unos personajes a otros e incluso a ellos mismos.

"Bueno, la verdad es tan sucia como las mentiras."


Si analizamos todos y cada uno de los personajes veremos como en todos hay un rastro de mentira. Toda falta de honestidad constituye la mendacidad.

Cuando Brick intenta saltar las vallas se está mintiendo así mismo diciéndose que sigue siendo capaz de hacerlo, al igual que cuando no quiere escuchar lo que Maggie tiene que decir sobre su mejor amigo, Skipper, fallecido. En ambos casos sabía la verdad en lo más hondo de su ser pero no quería ni verlo ni oírlo ya que supondría una manera de admitirlo. Por otro lado están los cuñados de Maggie que se mienten e intentan engañar al resto aparentando esa imagen de familia feliz que adora a su padre/ suegro cuando lo que adoran son sus propiedades y su dinero. El médico oculta la verdad tanto al padre de Brick como a su madre. Solo les comunica a sus hijos la gravedad de la enfermedad que posee “el abuelo”. No solo oculta sino que miente diciéndoles que tan solo se trata de un soplo en el colon y que mejorara cuando está a las puertas de la muerte. El Sr. Polllit había estado fingiendo durante toda su vida y la exageración en todas las acciones de la Sra. Pollit nos trasmite cierta desconfianza.

En realidad si nos ponemos a pensar, la más sincera de todos, quitando a los niños por supuesto, es Maggie. Ella muestra su disconformidad con todo aquello que no tolera, expone sus sentimientos ante el riesgo de que los pisoteen, actúa según sus principios, no finge ni engaña, tampoco miente u oculta. Tan solo es “la gata” que intenta defenderse  “sobre un tejado de zinc” que arde con el calor que irradian todas esas mentiras.

Todas estas mentiras adornadas por las relaciones establecidas dentro de la familia, el amor y, como no una compañera de la mentira que suele ir de la mano con esta, la hipocresía.

Censura.


No estoy segura de si la película fue censurada en España pero lo que sí sé es que la palabra “hot” (=”caliente”) fue suprimida cuando el título fue traducido por sus connotaciones sexuales.

La interpretación más común del título de la película se produce cuando el personaje de Newman le dice al de Taylor: - “¿Sabes cuál es la mayor victoria de una gata sobre un tejado de zinc caliente?; y Taylor le devuelve la pelota con: -“Seguramente continuar en él, intentando resistir”. Eso es lo que hace durante toda la película, resistir sobre el tejado. Por supuesto con el adjetivo “caliente” el autor se refería a la relación  entre marido y mujer. Cada persona es libre de interpretar aquello que ella quiera, y yo os digo que el tejado no solo está caliente por el deseo de Maggie de volver a tener una verdadera relación con Brick, sino por el calor infernal de las mentiras que la rodean.

Nominaciones y premios.

El film recibió 6 nominaciones a los Oscars de 1958, incluyendo la de mejor película, y se fue con las manos vacías al terminar esta gala pero con el tiempo recibirían una aclamación de un público menos conservador y el honor de entrar en el grupo de películas que todo el mundo conoce aunque solo sea de oídas.


That's all, cinéfilos!







Título original: “Cat on a hot tin roof”.
Duración: 107 min.
Director: Richard Brooks.
Guion: Richard Brooks y James Poe, adaptado de la obra homónima de Tennessee Williams titulada con el mismo nombre.
País: Estados Unidos.
Año: 1958.
Música: Charles Wolcott.
Elenco: Paul Newman, Elizabeth Taylor, Burl Ives, Jack Carson, Judith Anderson, Madeleine Sherwood.
Productora: Lawrence WEINGARTEN. Distribuidora: METRO GOLDWYN-MAYER.

Fotografía: William H. Daniels.